Terapia Génica contra el dolor
Investigadores de la Escuela de Medicina de Mount Sinai indujeron analgesia duradera con resultados positivos en ratones.
Con terapia génica, investigadores estadounidenses liberaron de dolores crónicos a ratas de laboratorio, según indica la revista estadounidense PNAS. Concretamente, los investigadores inyectaron en el canal espinal de los animales con dolor crónico inducido genes que desarrollaron un efecto analgésico durante tres meses.
El equipo de Andreas Beutler, de la Escuela de Medicina de Mount Sinai (Nueva York), experimentó con los genes de la prepro-beta-endorfina y de la interleuquina-10. Fue sólo en el canal espinal donde se produjeron efectos calmantes. Si la línea de trabajo supera los problemas de seguridad inherentes a este tipo de investigaciones, podría haberse encontrado una alternativa a los opiáceos.
Fuente: www.dirariodesevilla.es 22/01/2008
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Limitaciones Éticas de la Terapia Génica
Las limitaciones éticas de la TG están relacionadas en gran parte con la posibilidad del desarrollo de la terapia de células germinales, la cual ha originado grandes controversias, ya que al transmitirse los cambios efectuados en ellas a las siguientes generaciones se afecta el patrimonio genético de la especie humana, y un error de juicio y/o tecnológico pudiera tener muy malas e imprevisibles consecuencias. Por este motivo, este tipo de terapia ha sido totalmente proscrita por diferentes organismos internacionales (OMS, UNESCO y Consejo de Europa, entre otros)
Como ante toda novedad, la terapia génica tiene partidarios entusiastas que, tal vez de una manera poco realista, ven en ella poco menos que el control de las enfermedades, y, por otro lado, grandes detractores. En todo caso, si se llegan a superar todos las dificultades técnicas, la TG puede redefinir la práctica de la medicina el próximo siglo, considerando sobre todo que desde hace sólo unos 8 años es que se tienen los primeros protocolos. Aunque hasta la fecha no se haya curado por completo a ningún paciente con este tipo de terapia, las perspectivas son atrayentes y vale la pena seguir explorándola como posibilidad, pero dentro de límites éticos.
Concebida en un principio para tratar enfermedades metabólicas raras, en la actualidad se espera que la terapia génica pueda incidir en la cura de enfermedades como el cáncer, la enfermedad coronaria y otras que hemos mencionado. No se puede dudar que es un nuevo y largo camino a recorrer, que seguramente traerá muchas satisfacciones a la práctica de la medicina, probablemente en un futuro no muy lejano.
Fuente: AUSTIN-WARD, Enrique Daniel y VILLASECA G, Cecilia. La terapia génica y sus aplicaciones. Rev. méd. Chile, jul. 1998, vol.126, no.7, p.838-845. ISSN 0034-9887.
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Limitaciones Técnicas de la Terapia Génica
Quedan aún muchos detalles técnicos que perfeccionar en la TG, esto en parte debido a nuestro desconocimiento del genoma y de sus mecanismos de regulación. Faltan por secuenciar la mayoría de los genes y también determinar cómo estos genes interactúan entre sí. Este conocimiento es crítico si se desea intervenir apropiadamente en este microambiente.
Uno de los principales problemas de la técnica que resta por superar es el del perfeccionamiento de los métodos de distribución de los genes terapéuticos a las células. A menudo, los genes introducidos en los pacientes no alcanzan a las células apropiadas. Recordemos que los vectores virales son derivados de los virus que se encuentran en la naturaleza, y por lo tanto muchos de ellos infectan a las células del cuerpo de manera inespecífica. Esto puede ser un serio impedimento si se desea que el gen se exprese en una determinada proporción en un determinado órgano o tejido específico. En muchos casos la transfección tiene una eficiencia muy baja, que no es la suficiente para alcanzar el objetivo terapéutico (obtener una determinada cantidad del producto génico deseado).
Al mismo tiempo, los virus presentan la dificultad de que depositan su carga de ADN al azar dentro del ADN, lo cual puede ser nocivo si interfiere con un gen que esté funcionando normalmente, pues podría provocar la activación de oncogenes, con la consiguiente transformación cancerosa de la célula. Habría que determinar también cuánto puede tolerar la célula que se le aumente su cantidad de ADN (el cual se va incrementando cuando se introducen los nuevos genes) para que, a pesar de este aumento, pueda seguir funcionando normalmente.
Otro problema que se ha detectado es que muchas veces los genes introducidos funcionan pobremente o se apagan después de un tiempo. Esto se ha relacionado con la respuesta inmulógica que desencadenan los vectores virales, que haría que el sistema inmune eliminara las células que éstos han “infectado”con el gen normal.
Un aspecto importante sobre el cual son muy estrictos los organismos responsables de dar las autorizaciones para los estudios clínicos es el de garantizar la inocuidad de los virus utilizados. Este cuidado es absolutamente comprensible y necesario, tomándose en cuenta que los virus utilizados provienen muchas veces de virus patógenos. Buscar los mejores métodos para garantizar esta inocuidad es objeto de activa investigación.
Una dificultad que también se ha planteado son los costos de los protocolos clínicos, pues hasta ahora éstos son demasiado elevados para emplearlos como procedimientos de rutina. Se espera que, como ha ocurrido con otras áreas de la tecnología, estos costos bajen al masificarse los productos.
Varias de las dificultades que hemos mencionado implican que es necesario un mejor conocimiento sobre la regulación de la expresión génica, y sobre cómo garantizar la estabilidad de los genes introducidos. Los cromosomas artificiales, los cuales han sido recientemente desarrollados y que se encuentran en una fase de experimentación preliminar, constituirán, en la medida en que puedan ser perfeccionados, como lo señalan sus propios creadores, una alternativa a esta última dificultad ya que pueden mantener una muy buena estabilidad durante sucesivas divisiones celulares.
Fuente: AUSTIN-WARD, Enrique Daniel y VILLASECA G, Cecilia. La terapia génica y sus aplicaciones. Rev. méd. Chile, jul. 1998, vol.126, no.7, p.838-845. ISSN 0034-9887.
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Terapéutica Genética
La terapéutica ha procurado incidir en la historia natural de las enfermedades desde un punto de vista sintomático, fisiopatológico y etiológico, siendo probablemente esta última aproximación la más efectiva y la más deseada. En una gran cantidad de enfermedades que poseen un factor genético involucrado, la etiología está en la presencia de uno o varios genes dañados o mal funcionantes. Los genes están hechos de ADN y se encuentran en el núcleo de la célula a un nivel de resolución molecular. Éstos controlan el medio interno de la célula, las interacciones con otras células y con el medio ambiente en general por medio de proteínas que son transcritas en respuesta a estímulos. Mínimas alteraciones en su estructura, a veces tan pequeñas como una mutación o cambio en uno sólo de los nucleótidos (moléculas que forman el ADN) que los constituyen, pueden producir graves daños metabólicos o estructurales.
Un tipo de terapia que tratara de corregir estos problemas tendría que identificar cuál es el gen afectado causante de la patología y realizar algún tipo de microcirugía molecular para corregir el defecto, no sólo en una, sino que en los millones de células que constituyen un individuo, o a lo sumo en el órgano o sistema en que se expresa este gen. Todas estas consideraciones hacían prácticamente imposible hasta hace poco un abordaje de estas patologías a ese nivel.
Con el advenimiento del proyecto Genoma Humano, se espera secuenciar los 50.000 a 100.000 genes que se ha estimado que existen. Hasta ahora sólo se han secuenciado aproximadamente un 20% de los mismos. Sin embargo, los que ya se tienen se encuentran disponibles en bibliotecas de genes fabricadas a partir de técnicas de la ingeniería genética y se pueden obtener inclusive por medio de catálogos comerciales. Estas mismas técnicas de ingeniería genética, que incluyen entre sus herramientas a las enzimas de restricción (enzimas que pueden cortar el ADN a modo de microtijeras), están siendo utilizadas para realizar la reparación de defectos genéticos por medio de la sustitución de los genes dañados o ausentes por genes normales.
La terapia génica (TG) es el conjunto de procedimientos que permiten la introducción de genes sanos o normales dentro de las células de un organismo, mediante las llamadas Tecnologías de Transferencia de Genes.
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