Diabetes Tipo 1
En el caso de la diabetes, el objetivo principal de la terapia génica, es generar una fuente de células que produzcan insulina en respuesta proporcionada a los niveles de glucosa, y que puedan ser transplantados sin la necesidad de utilizar sistemas que supriman la inmunidad de los pacientes. Además, existe la perspectiva de intervenir sobre la propia respuesta inmune responsable de la destrucción de las células beta, para impedir el desarrollo de tal proceso destructivo y prevenir la enfermedad.
Terapia génica en la diabetes. Estrategias
Las estrategias sobre las que se está trabajando para intentar conseguir la curación de la diabetes, son las siguientes:
1) Terapia génica para prevenir el desarrollo de la diabetes tipo 1:
Modificar el sistema inmune para evitar el rechazo de las células beta: Los pacientes con diabetes tipo 1 tienen una pérdida completa de las células beta que producen la insulina, como consecuencia de un proceso autoinmune. Éste es un fenómeno en el que un factor desencadenante ambiental, aún no bien conocido, promueve la destrucción de las células beta por el propio sistema inmune.
En el transcurso de la enfermedad, hay una fase presintomática en la que las células beta están todavía presentes, aunque se ha iniciado su destrucción, como evidencian la presencia de autoanticuerpos en el suero de los pacientes, y la presencia de células linfocitarias rodeando las células beta.
Los estudios para determinar la presencia de autoanticuerpos se restringen principalmente a los familiares de primer grado de pacientes con diabetes tipo 1.
La terapia génica tiene, actualmente, pocas posibilidades de modificar la anómala reacción del sistema inmune que desemboca en la destrucción de las células beta. La terapia génica encaminada a prevenir el proceso que lleva a la diabetes tipo 1 podrá llegar a ser eficaz cuando sea posible realizar un diagnóstico precoz del proceso inmunológico, antes de que comiencen los signos clínicos derivados de la propia destrucción de las células beta. Por otra parte, los procesos implicados en esta destrucción no se han desentrañado completamente, y, a pesar de los trabajos experimentales que permiten albergar esperanzas en su potencial eficacia terapéutica, por el momento, no hay un abordaje realmente eficaz que permita detener la evolución que desde el inicio del ataque inmunológico lleva a la aparición clínica de la enfermedad.
2) Terapia génica dirigida a la curación de la diabetes tipo 1
a.- Promover la formación o regeneración de células beta: Una vez que el proceso inmunológico ha destruido una parte mayoritaria de la masa celular que produce la insulina, la deficiencia de esta hormona desencadena una serie de alteraciones metabólicas que son las causantes de la aparición de la fase clínica de la enfermedad.
En esa situación, las estrategias que permitan la regeneración o reemplazamiento de las células beta perdidas, serían las más adecuadas para curar la diabetes, ya que las células beta tienen la compleja maquinaria dedicada a mantener el control estricto de los niveles de glucosa, que hasta el momento no se ha podido imitar. Esencialmente, esa maquinaria cumple con dos funciones que se mantienen estrechamente acopladas: sensibilidad a la glucosa y producción de insulina.
Un trabajo publicado en Marzo del año 2000, abre nuevas posibilidades para aumentar de manera muy importante la disponibilidad de células para transplantar a pacientes con diabetes tipo 1. El estudio, realizado en la Universidad de Florida (USA), pone de manifiesto que hay células pluripotentes en páncreas de animales adultos, con un importante potencial de crecimiento y diferenciación, similar al de las células del embrión a partir de las cuales derivan las células beta durante la formación normal del páncreas. Estas células pueden mantenerse y crecer en cultivos de laboratorio durante más de tres años, multiplicando de manera importante el número de células obtenidas de cada páncreas.
Estos hallazgos quizá permitan obtener un número suficiente de células productoras de insulina, como para superar la limitación impuesta por el bajo número de ellas obtenidos de cada páncreas de un donante. Según los autores, han podido aumentar en 10.000 veces el número de células productoras de insulina obtenidas de cada páncreas. Además, esas células beta obtenidas han sido implantadas en ratones de experimentación a los que se ha conseguido normalizar parcialmente la diabetes durante un periodo de hasta 55 días.
Un sistema potencial de obtención de células para pacientes con diabetes y otras enfermedades, podría ser la clonación terapéutica.
b.- Generación de células no-beta productoras de insulina: Como consecuencia de la dificultad para obtener células beta pancreáticas, grupos de investigadores han iniciados diferentes trabajos para generar células no-beta que secreten insulina en respuesta a los niveles de glucosa.
Se han realizado estudios con muchos tipos celulares, pero los más interesantes y que crean mayores expectativas como potenciales fuentes para crear células productoras de insulina, son los hepatocitos, las células que forman parte del hígado y que tienen importantes funciones metabólicas para el organismo.
En la terapia génica de la diabetes, las células del hígado tienen un potencial muy grande para convertirse en una fuente de insulina en respuesta a los niveles de glucosa. Los hepatocitos tienen la capacidad de captar la concentración extracelular de glucosa y comparten con las células beta algunos de los componentes naturales del sistema de detección de glucosa, como la glucokinasa y glut-2.
Se han realizado intentos de creación de células productoras de insulina a partir de células hepáticas, aprovechando el hecho de que varios genes que se expresan normalmente en hígado responden a los niveles de glucosa. A pesar de que con distintas líneas celulares se ha conseguido que produzcan insulina, en ningún caso se ha obtenido un perfil de respuesta a glucosa como el que de manera normal tiene la célula beta
El volumen de Mayo de la revista Nature Medicine, publica un trabajo coordinado realizado por varios grupos de investigación de Israel, en el que se ha introducido el gen PDX-1 en ratones de experimentación. El gen PDX-1 está implicado en las primeras fases de formación y desarrollo del páncreas, así como en el control de la expresión del gen de la insulina en células beta maduras. La introducción del gen PDX-1 ha sido suficiente para que el hígado de los ratones comenzara a producir insulina, lo que ha permitido un descenso de los niveles de glucosa de los animales, a los que se les había inducido la diabetes mediante un agente químico, llamado estreptozotocina. El seguimiento de los ratones ha sido, únicamente, de una semana, y son necesarios estudios adicionales para conocer el verdadero potencial del trabajo realizado.
Fuente: www.diabetesjuvenil.com
January 27, 2008 No Comments